Caminando a través de los conflictos
Mateo 5:23-24
Introducción
Cuando navegas por un conflicto, es difícil leer con precisión lo que
las partes en conflicto piensan, quieren o esperan. Además, todo tipo de
variables están en juego en la resolución de conflictos, muchos pastores de
buen corazón han fracasado porque no han sabido como manejar conflictos.
Muchos lideres hoy en día tienen una gran visión y unos planes audaces y
excelentes ideas para hacer cosas grandes, pero han sido aplastados cuando ha venido
la resistencia. Si tú no puedes navegar por el camino del conflicto, ni te
metas porque no serás un líder exitoso. Suena contundente, quizá incluso irrazonable,
pero es verdad. El conflicto es inevitable en el liderazgo, y tu capacidad para
manejarlo determinará hasta donde llegarás. Manejar un carro no quiere decir
que puedes manejar un camión cargado, aunque tengas una licencia de manejar.
Manejar un camión cargado es otra cosa. Se necesita más entrenamiento y más
practica antes de manejarlo.
Aquí hay otra verdad desalentadora para muchos lideres. ¡De la manera
que manejas el conflicto revelas el nivel de tu madurez! Deja que eso se
asiente y después actúa. la forma en que manejas el conflicto proporciona una imagen
sin filtros de tu madurez espiritual, emocional y relacional. Cuando tú haces
una taza de café, pero no le pones un filtro a la cafetera, no sabrá bien el café,
aunque sea autentico. El filtro es para filtrar lo que tú no debes, ni puedes
tomar. Se pierde la esencia de lo que estás tomando. En este caso necesitas
filtrar las cosas para que después del conflicto, le saques provecho al
problema, y que Dios sea glorificado. “Ese es el propósito”. “Jesús dijo: “En
esto es glorificado mi padre en que lleves mucho fruto” (Juan 15:8).
La pregunta será. ¿Por dónde comenzamos? ¿Cómo guías a otras personas a
través de los conflictos con tantas dinámicas cambiantes y desafíos
impredecibles? La resolución efectiva de conflictos requiere por lo menos seis
ingredientes, siendo la característica central de tu capacidad para cultivar la
confianza.
Cultiva confianza.
Cultivar confianza no solo juega un papel en la resolución de
conflictos; juega el papel central. Los conflictos más difíciles de atravesar
son aquellos donde la confianza ha sido rota. Por lo tanto, la confianza es el
punto de partida y la fuerza impulsora detrás de una resolución de conflictos
efectiva. Cultivar la confianza no sucede por accidente. Requiere un plan bien
diseñado para seguir escalando hacia otro nivel.
Postura
La confianza comienza cuando nos acercamos a las personas y al conflicto
con la postura correcta. Algunos lideres adoptan la postura de un “pretendiente”.
Pretenden que el conflicto no existe, haciéndose de la vista gorda a lo que
realmente está sucediendo. Otros adoptan la postura de un “historiador”.
Esta persona lleva un registro de todos los conflictos y agravios para poder
recordarle a la otra persona todos los errores cuando llegue el momento, pero
la intención no es arreglar la situación. “Luego está el juez”. Esta
postura convierte el conflicto en una fecha judicial para que puedas encontrar
a la persona culpable. Ninguna de estas posturas: el Pretendiente, el Historiador,
o el Juez resolverá el conflicto.
En cambio, Jesús nos llama a tomar y asumir la postura de un restaurador.
(Mateo 5:23-24). Jesús no nos permite hervir de ira ni atacar a las
personas en las redes sociales. En cambio, nos dice que abordemos el conflicto
rápidamente. “Deja inmediatamente”. “Ve a tu amigo”. Y de manera restauradora,
“Haz las paces”. El restaurador resuelve el conflicto al abordar un espíritu de
inmediatez, amabilidad y gracia. No le pongas más fuego al horno, más de lo que
ya tiene.
Escucha.
Cada conflicto tiene dos caras, y nuestro trabajo es escuchar antes de juzgar.
Escucha ambos lados para fomentar una mayor comprensión. “Busca primero
entender antes de ser entendido”. Como que no me entendió. Demasiadas veces
tomamos un enfoque diferente: buscamos hacer un punto diferente para que
entonces nos entiendan. Pero esa es una estrategia poco sabia y poco fructífera
para construir confianza. Tu postura abre la puerta a la confianza, pero
escuchar te da un lugar en la mesa de resolución.
Admitir.
En la mesa de resoluciones se admiten los errores. Cuando se admiten los
errores el conflicto se termina sin llegar hasta la sala de un juez. (Mateo
5:25-27). No puedes arreglar lo que no reconoces. El rey David dijo: “Pero
yo confieso mis pecados; estoy profundamente arrepentido por lo que he hecho” (Salmo
38:18). No hay evasión ni negación en esa confesión, y ese es el enfoque que
debemos adoptar para lograr resolución y ser sanados. Tu capacidad para admitir
y asumir lo que has hecho mal es un paso innegociable para establecer la
confianza y restaurar la relación.
Nutrir.
El viejo dicho popular dice: “A la gente no le importa cuánto sabes
hasta que sabe cuánto te importa”. No puedes decir simplemente que te importa;
la gente debe sentir que en verdad te importa. Esta mentalidad de cuidado
otorga un valor genuino a las personas que te rodean. Coloca el valor de la
relación por encima de la necesidad de tener razón. Muchas veces tienes la
razón, pero con eso no has ganado nada. Cuantas veces has dicho; yo no hice
nada malo, solo traté de explicar algo, pero me entendieron mal. Jesús dijo que
su Padre era glorificado por el fruto, no por las ideas tuyas, ni por tus
razones.
Estas prácticas para construir confianza- Postura- Escuchar- Admitir- Nutrir, son el
PLAN- para cultivar la confianza y así poder resolver conflictos. Además, estas
prácticas son el PLAN que debes llevar contigo en las estrategias restantes de
resolución de conflictos.
Este PLAN en ingles se le llama; Posture- Listen- Admit- Nurture.
Elige el momento.
El investigador Joseph Grenny y sus colegas de VitalSmarts descubrieron que el 95%
de la fuerza laboral de una empresa tiene dificultades para confrontar a sus
colegas y gerentes sobre sus preocupaciones y frustraciones.
Como resultado, recurren a tácticas de evasión que consumen los recursos, incluyendo
rumiar excesivamente sobre cuestiones cruciales, quejarse con otros, enojarse,
hacer trabajo extra o innecesario, y evitar a la otra persona por completo.
Todos estamos interesados en arreglar los conflictos, pero desafortunadamente, la
mayoría de las personas solo abordan el conflicto en dos escenarios.
- Cuando es fácil de
- resolver.
- Cuando es demasiado
- grande para ignorarlo.
Cuando el conflicto se encuentra en algún lugar intermedio- cuando no es
fácil de resolver, pero no se ha convertido en una crisis total, nosotros
ignoramos el conflicto o retrasamos nuestra respuesta, en vez de contestar y
tratar de resolverlo. Sin embargo, los buenos lideres saben que ignorar el
conflicto solo lo hace más grande, más feo, más loco, o más costoso. En
general, el momento de abordar el conflicto es cuando puedes hacerlo rápida y
tranquilamente. Primero, si es posible, abordar el conflicto rápidamente. El
Aposto Pablo dijo: “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo”. Efesios4:26-27 (RVR-1960). La palabra punto de apoyo significa “ubicación”. Pablo nos advierte que no dejemos que el Diablo use nuestra ira no resulta para adquirir espacio en nuestra alma o una habitación de invitados en nuestro
corazón.
En segundo lugar, enfrenta el conflicto cuando puedas hacerlo con calma.
Si estas furioso, tomate unos minutos-o unos días- para calmarte antes de
abordar el conflicto. Proverbios 14:29 dice: “El que tarda en airarse es grande
de entendimiento; más el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad”.
Aquí hay algunas preguntas simples para determinar el momento adecuado para abordar el conflicto.
- ¿Está bajo control mi estado emocional actual?
- ¿He considerado cuidadosamente la parte que jugué en causar el conflicto?
- ¿He tomado tiempo para procesar como abordaré el conflicto de manera saludable?
- ¿He orado sobre el asunto en cuestión y por las personas involucradas?
Cuando puedas responder “Si” a esas preguntas, es el tiempo correcto para abordar el
conflicto y evitar que se convierta en una crisis total.